En lugar de sacarosa, azúcar no muy recomendable para la salud, la miel lleva levulosa y glucosa, azúcares que no presentan ningún riesgo para el organismo.

Además, la miel aporta vitaminas diversas, pólenes, hierro, cobre, magnesio, calcio, fósforo, enzimas y propóleo.

Casi siempre puede emplearse miel en lugar de azúcar. Evidentemente, resulta algo más cara, pero hay que tener en cuenta que no es necesario edulcorar demasiado los alimentos, como hay costumbre de hacer con el azúcar.

Mientras el azúcar de caña y de remolacha, debido a sus diastasas, debe someterse en el tubo digestivo a todo un proceso de reasimilación, la miel se halla dispensada del mismo simplemente porque, en cierto modo, ha sido ya predigerida por las abejas, grandes son las ventajas de la miel. Las secreciones de las glándulas salivares del  insecto han transformado el azúcar del néctar en levulosa y dextrosa (glucosa), que son directamente asimilables por el cuerpo humano. Este fenomeno de predisgestión rinde grandes servicios precisamente a los organismos deficientes en distasas tales como la invertasa y la amilasa. Esta carencia, en efecto, impide la asimilación correcta del azúcar refinado. Reemplazando por la miel queda paliada esta deficiencia orgánica.

He aquí una lista de ventajas que la miel presenta sobre el azúcar industrial:

1. No irrita el tubo digestivo.

2. Es de asimilación fácil y rápida.

3. Es un estimulante energético de primer orden.

4. Es el combustible idóneo para el músculo.

5. Es mejor soportada por los riñones.

6. Posee una ligera acción laxante.

7. Es un sedante indiscutible.

El Doctor Marañón decia: "No sólo receto miel a todo el mundo, sino que yo, personalmente, la tomo todas las mañanas. La miel es un alimento excelente, en muchos aspectos insustituible".

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